Muy buenas de nuevo criaturitas del
señor. Ahora les contaré la continuación de la historia de los TRABAJOS
FORZADOS (entrada anterior).
Parte 1: TEJADOS REBELDES
Ya dispuestos a salir mi padre y yo,
recibimos una llamada de mi primo Nacho diciéndonos que no podría venir a
trabajar por motivos que aun desconozco. Eso nos dejaba solos a mi padre, Luis,
Angel y yo.
Al día siguiente me despertaron a las 7
de la mañana para aprovechar el frescor del amanecer y no sufrir el calor de después.
Desayune rápido y me vestí con lo más viejo que pude encontrar, unos pantalones
largos que tenía alguna telaraña y una camiseta del Barça muy vieja (perfecta
para manchar y estropear jijiji). Al salir de casa mi tío ya estaba preparando
la hormigonera y mi padre y mi primo limpiando el tejado de tejas y demás cosas.
El trabajo era simple (pero no
sencillo) teníamos que cambiar 2 vigas que se estaban quebrando por 2 nuevas y
cambiar la pared.
No me voy a andar con detalles de la
obra porque quiero acabar pronto: abrimos el tejado reventamos la pared,
quitamos las vigas, colocamos las vigas nuevas, nos tomamos un descansito y
unas cañitas (yo mosto porque mi padre no me da alcohol), reconstruimos la
pared, tapamos el techo, colocamos las tejas y catapum chis pum.
(Aun que no lo parezca, este trabajillo
nos llevó 3 días completos de duro trabajo)
Y ahora les dejo con la Parte 2 de esta
trilogía de trabajos forzados.
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