(No sé si será
pero yo por si acaso digo que es esa) Muy buenas a todos, soy Pablosnova y he
vuelto a coger mi súper patata de ordenador para dedicaros un tiempo a contaros
lo que es mi vida personal (la cual cuento por la cantidad de lectores que
tiene mi fabuloso blog)
Retomamos el
miércoles de la semana pasada. Tras haber quedado a recoger una amiga y estar
un rato por hay, me llama un amigo para quedar por el barrio en que vivo y
pasar el resto de la tarde por hay. Le contesto que cuando se fueran para su
casa las personas con las que estaba, le llamaría e iría. Y eso hice, nos
fuimos a la puta y nos estuvimos tocando la guitarra el resto de la
tarde-noche, y dándonos de bruces contra el suelo con el skate.
Jueves: me levanto por la mañana y
desayuno rápido para acudir a recoger de nuevo a mi amiga del instituto y salir
con estos por ahí. Llego, la recojo y tal y todo muy bien con los amigos. Nos vamos
todos a la puta y nos juntamos con más gente del grupo que ya estaba por ahí. Nos
quedamos por ahí escuchando música y tal, y a la hora de irme me acompañan 2
amigos a casa.
Todo va
bien hasta que nos rodean unos 10-12 canis a los 3. Se les veía confiados, pues
aparte de ir borrachos y posiblemente drogados, nos superaban en número
considerablemente. Venían con ganas de marcha. Empiezan viniendo unos pocos y
entre los 3 podemos con ellos.
Viene la
segunda oleada y en medio de la paliza, nos agarran unos por detrás a mis
amigos y a mí, y se acerca uno. Por lo que parece era el supuesto cabecilla del
grupo, del que el cual faltaban 5 menos, pues estaban K.O. en el suelo. El cabecilla
viene y nos pregunta que si fumamos, a lo que mis amigos les dicen que si, mas
como yo no fumo le conteste que no. Me mira extrañado y con cara de asco. Se detiene
ante mí y se enciende un cigarro. Me pregunta el porqué yo no fumo, y le
contesto por qué no me gusta ni me interesa matarme con esos palitos llenos de
mierda. Se ofende, y coge mi mano con fuerza. Me dice algo que no consigo
distinguir del todo, “pues espero que esto te guste” o algo así, y me china la
mano con el cigarro 5 veces. Ardía, me dolía, mas podía aguantar lo suficiente
ese dolor. No le di el gusto de oírme gritar. Cuando se canso, me miro, y vio
en mi faz una sonrisa. Ya asqueado, pasa de mí y empieza a chinar a mis otros
amigos, pero en lugares diferentes. No gritan, pero acabaron con una cara de
dolor, lo cual le gusto al quemador. Le dice a los que nos sujetan que nos
suelten y echan a correr. Pasamos de perseguirlos pues no merecía la pena. Sabíamos
que nos los encontraríamos por ahí, y ya recibirían lo suyo.
En fin, al
final llegamos a mi casa, cenamos y ellos se volvieron a las suyas.
Bueno ya
les contare lo que ocurrió el resto de la semana, pero hoy ya no, igual más
tarde, pero ahora estoy cansado.
Hasta luego ¡
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